Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir... nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne... Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir... quizá soñar. Ahí está la dificultad. Ya que en ese sueño de muerte, los sueños que pueden venir cuando nos hayamos despojado de la confusión de esta vida mortal, nos hace frenar el impulso. Ahí está el respeto que hace de tan larga vida una calamidad. Pues quien soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, el dolor penetrante de un amor despreciado, la tardanza de la ley, la insolencia del poder, y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. Quejarse y sudar bajo una vida cansada, pero el temor a algo después de la muerte – El país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve- aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos en vez de volar a otros que desconocemos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así el nativo color de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento y empresas de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere, sus corrientes se desbordan y pierden el nombre de acción.
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jueves, 22 de octubre de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
mucho más fuego, me enciendo
otra vez volví "como loca" de las muestras de teatro. no sabría cómo explicar lo que me pasa, no sé por qué me sucede, pero salgo absolutamente desquiciada-como-quién-diría, salgo con muchísima energía. sin ir más lejos, hoy hice las 5 cuadras que me restaban desde que bajé del bondi hasta llegar a casa a un paso nunca visto. no estaba corriendo, claramente, pero caminaba muy rápido (lo cual puede ser absolutamente justificable por el frío de merda que hace), y mis pensamientos iban igual de acelerados que mi andar. cualquier cosa que pasara por mi cabeza era transformada en una sonrisa o un chiste interno (interno porque estaba sola). amo estos momentos, los quiero para siempre, aunque de repente sería demasiado desgastante vivir en estado de éxtasis.
es que hoy vi monólogos de teatro clásico y me gustaron t o d o s. el último fue alucinante. Medea interpretado por una chica de 20 años, que no hizo como que sino que se transformó en Medea, y durante toda la escena sintió como tal. me pareció genial, me dejó con la boca abierta y me llenó de energía. pero sobre todo me alucinó que una persona tan joven pudiera ponerse tan bien en la piel de una mina que mató a sus hijos, pensando que muy lejos está ella de tener esa vida.
aplausos y sonrisas.
e ignauguro una nueva etiqueta que se va a llamar "teatro", ya que este fabuloso estudio de formación de actores me está causando un caudal de sensaciones, que necesariamente debo plasmar.
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es que hoy vi monólogos de teatro clásico y me gustaron t o d o s. el último fue alucinante. Medea interpretado por una chica de 20 años, que no hizo como que sino que se transformó en Medea, y durante toda la escena sintió como tal. me pareció genial, me dejó con la boca abierta y me llenó de energía. pero sobre todo me alucinó que una persona tan joven pudiera ponerse tan bien en la piel de una mina que mató a sus hijos, pensando que muy lejos está ella de tener esa vida.
aplausos y sonrisas.
e ignauguro una nueva etiqueta que se va a llamar "teatro", ya que este fabuloso estudio de formación de actores me está causando un caudal de sensaciones, que necesariamente debo plasmar.
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martes, 7 de abril de 2009
de cómo trabaja un actor
Cuando vemos a una persona perfectamente desconocida caminar por la calle, podemos apreciar de ella alguna que otra característica, como por ejemplo su manera de caminar, su forma de tocarse el pelo, el ritmo agutado o no de su respiración... Quizás podemos darnos cuenta de si está apurado o más bien relajado, qué colores le gustan más (a notar por cómo está vestido) pero no mucho más. Sin embargo sabemos que atrás de esa "fachada" hay millones de cosas que caracterizan a esa persona, hay una historia de vida que esa persona tiene detrás que nosotros desconocemos. Tampoco sabemos qué cosas preocupan realmente a esa persona o qué cosas le generan más placer que otras. Podríamos decir que, haciendo analogía con un iceberg, vemos de una persona apenas un pedacito de todo lo que es.
Lo mismo sucede cuando un actor debe construir su personaje. Puede pasar que tenga que inventar a su personaje (es decir, sacarlo completamente de su imaginación) o bien que tenga que caracterizar uno ya existente en alguna obra. De una u otra manera, va a haber características físicas de ese personaje, como decía antes, su forma de caminar, el ritmo de su respiración, los tics que tiene... Y va a haber otras que están pero que no se dice (como por ejemplo que el padre del personaje murió hace cinco años de un accidente automovilístico, cuestión que probablemente traumatice o afecte de alguna manera al mismo). Volvemos entonces al iceberg. Y también podemos decir que de la misma manera, un autor cuando escribe una obra de teatro, también cuenta apenas un poco de los personajes de la misma. Por eso cuando un actor debe interpetar un personaje ya presentado, debe tomarse el trabajo de imaginar qué es lo que no se dice de ese personaje. Momento justo para citar a Foucault:
"Lo que cuenta en el pensamiento de los hombres no es tanto lo que han pensado, sino lo no pensado que desde el comienzo del juego los sistematiza, haciéndolos para el resto del tiempo infintamente sensibles al lenguaje y abiertos a la tarea de pensarlos de nuevo" (de El Nacimiento de la Clínica)
Además de todo esto, es importante destacar que el actor tiene como tarea casi principal, naturalizar las acciones y quehaceres de su personaje. Esto lo digo básicamente porque me di cuenta de que a veces cuando estoy actuando pienso por ejemplo "mi personaje tiene que estar enojado porque...." y entonces después de racionalizarlo lo llevo la acción, por ejemplo, frunciendo el ceño para hablar de tal manera. Y aunque parezca una consigna muy fácil u obvia "no pensar, sino accionar" a veces tarda en caerle la ficha a uno de lo que esto significa, seguramente porque estamos muy acostumbrados a racionalizar todo antes de hacerlo. La tarea del actor es un poco más complicada que eso. Uno debe meterse en el personaje que está interpretando y accionar como lo haría si fuera esa persona. Esa es la manera de naturalizarlo. Lo que pasa es que a veces es difícil lograrlo, porque exige mucha concentración y también mucha confianza en lo que uno está haciendo, sobre todo porque uno tiende a "reprimirse" en escena (claramente la cabeza reprime) y a pensar "no, esto mi personaje no lo haría así, sino de esta otra manera" y ahí es cuando uno derrapa en la construcción de su personaje, o cuando el público empieza a no creer en uno.
Es complicado asimilarlo, pero el trabajo del actor es claramente ser otra persona como dice la lengua popular. Es transformarse en otro ser, con otra manera de vestirse, de caminar o de pensar diferente de la nuestra. Y es de lo más genuino que existe.
Lo mismo sucede cuando un actor debe construir su personaje. Puede pasar que tenga que inventar a su personaje (es decir, sacarlo completamente de su imaginación) o bien que tenga que caracterizar uno ya existente en alguna obra. De una u otra manera, va a haber características físicas de ese personaje, como decía antes, su forma de caminar, el ritmo de su respiración, los tics que tiene... Y va a haber otras que están pero que no se dice (como por ejemplo que el padre del personaje murió hace cinco años de un accidente automovilístico, cuestión que probablemente traumatice o afecte de alguna manera al mismo). Volvemos entonces al iceberg. Y también podemos decir que de la misma manera, un autor cuando escribe una obra de teatro, también cuenta apenas un poco de los personajes de la misma. Por eso cuando un actor debe interpetar un personaje ya presentado, debe tomarse el trabajo de imaginar qué es lo que no se dice de ese personaje. Momento justo para citar a Foucault:
"Lo que cuenta en el pensamiento de los hombres no es tanto lo que han pensado, sino lo no pensado que desde el comienzo del juego los sistematiza, haciéndolos para el resto del tiempo infintamente sensibles al lenguaje y abiertos a la tarea de pensarlos de nuevo" (de El Nacimiento de la Clínica)
Además de todo esto, es importante destacar que el actor tiene como tarea casi principal, naturalizar las acciones y quehaceres de su personaje. Esto lo digo básicamente porque me di cuenta de que a veces cuando estoy actuando pienso por ejemplo "mi personaje tiene que estar enojado porque...." y entonces después de racionalizarlo lo llevo la acción, por ejemplo, frunciendo el ceño para hablar de tal manera. Y aunque parezca una consigna muy fácil u obvia "no pensar, sino accionar" a veces tarda en caerle la ficha a uno de lo que esto significa, seguramente porque estamos muy acostumbrados a racionalizar todo antes de hacerlo. La tarea del actor es un poco más complicada que eso. Uno debe meterse en el personaje que está interpretando y accionar como lo haría si fuera esa persona. Esa es la manera de naturalizarlo. Lo que pasa es que a veces es difícil lograrlo, porque exige mucha concentración y también mucha confianza en lo que uno está haciendo, sobre todo porque uno tiende a "reprimirse" en escena (claramente la cabeza reprime) y a pensar "no, esto mi personaje no lo haría así, sino de esta otra manera" y ahí es cuando uno derrapa en la construcción de su personaje, o cuando el público empieza a no creer en uno.
Es complicado asimilarlo, pero el trabajo del actor es claramente ser otra persona como dice la lengua popular. Es transformarse en otro ser, con otra manera de vestirse, de caminar o de pensar diferente de la nuestra. Y es de lo más genuino que existe.
martes, 23 de diciembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
eterno agradecimiento
sábado, 27 de septiembre de 2008
teatro "artistiquisimo"
yo tomo al teatro como un espacio de recreacion, por decirlo de alguna manera. intento descubrir una tecnica, intento darme cuenta de que es lo que me atrapa de el. mientras pienso todo esto, escucho que se habla de jugar, de divertirse, de tener seguridad sobre uno mismo en escena, y de probar, de mandarse. es genial. escucho hablar del oficio con una ternura inmensa.
hay millones de cosas en uno que podrian explorarse y sacar a la luz. cada uno puede interpretar al teatro de millones de maneras distintas y darle al personaje un matiz muy diferente del que otro puede darle al mismo. eso es el arte, no? algo asi..
estas cosas (entre otras) pienso mientras escucho hablar a claudito, mi mas que estimado profesor de teatro. y en lo admirable que es haberse esforzado y haber puesto tanta voluntad en llegar a vivir de lo que a uno le gusta hacer, y encima, dedicarse a transmitir ese amor por el teatro, por el arte. enseñarlo. increible forma de ser persona y de ver la vida.
hay millones de cosas en uno que podrian explorarse y sacar a la luz. cada uno puede interpretar al teatro de millones de maneras distintas y darle al personaje un matiz muy diferente del que otro puede darle al mismo. eso es el arte, no? algo asi..
estas cosas (entre otras) pienso mientras escucho hablar a claudito, mi mas que estimado profesor de teatro. y en lo admirable que es haberse esforzado y haber puesto tanta voluntad en llegar a vivir de lo que a uno le gusta hacer, y encima, dedicarse a transmitir ese amor por el teatro, por el arte. enseñarlo. increible forma de ser persona y de ver la vida.
domingo, 22 de junio de 2008
arte dramatico
Siento que en el teatro puedo canalizar bastantes cosas. Principalmente es interesante como disciplina artistica (digo, estaria buenisimo que todos y cada uno desarrollase alguna actividad de esta indole). Como consecuencia, al ser arte puedo usar mi imaginacion y me creatividad, es decir algo mio, que nace de mi y que va a ser distinto en cada uno. Como si esto fuera poco, me representa en mi ciclotimia, ya que si observamos la caretas, el teatro puede ir de un extremo a otro: uno puede llorar con mucha tristeza o reirse a carcarjadas, y de la misma manera, generar ambas -y mas- emociones. Representa tambien el cambio de personaje, el ser otro, el cambio de personalidad, el disfrazarse (que es algo que se bien que me cuesta, no me gusta).. Y uno tambien se encuentra con uno mismo, como en la terapia, pero de otra manera. En teatro uno se mete muchas veces en su fuero intimo y tambien se divierte, y mucho...Por otro lado creo que es bastante dificil encontrar un estudio o un profesor de teatro con el que uno se sienta verdadermente comodo o que coincida con la concepcion que tiene del teatro o con los intereses que pone en la actividad (y lo digo con la experiencia de haber empezado varios cursos de teatro distintos). Ahora encontre uno con el que estoy muy muy contenta, creo que se adapta a mis necesidades (menos mal, sino Mahoma iba a tener que ir a la montaña..).
Que asi siga entonces!!
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